«El espíritu del equipo»

“Tenemos que ser fieles a nuestra identidad si queremos ganar”

“Es un orgullo pertenecer a este equipo, a este club, significa mucho para todos”

Si os preguntamos qué es lo primero que se os viene a la cabeza cuando hablamos de la selección española de fútbol que ganó el mundial de Sudáfrica en 2010 o en el Barça de la época de Guardiola…

¿Qué es lo primero que se os viene a la mente?

Es muy probable que os acordéis del término acuñado como “Tiki-Taka”, de la importancia del centro del campo a la hora de jugar, del buen rollo entre los jugadores dentro de estos equipos, etc.

Lo mismo ocurre con otros equipos, grupos o clubes muy conocidos como, por ejemplo, los All Blacks de Nueva Zelanda.

Todos estos equipos tienen algo en común, poseen una identidad muy marcada que hace que sean mundialmente conocidos y totalmente reconocibles.

La identidad de un grupo está formada por una serie de principios, valores, ideales, normas, etc. que caracterizan y diferencian a dicho equipo del resto. Estos principios y valores se pueden identificar gracias a una serie de comportamientos apreciables en todos sus miembros, sin excepción, incluidos jugadores, cuerpo técnico y todos los profesionales que contribuyen al funcionamiento de dicho equipo.

Esta identidad no es algo espontáneo, estático y que ocurra de la noche a la mañana, para nada. En muchas ocasiones, es el resultado de la continua interacción de los miembros del equipo, los cuales han descubierto con el tiempo que, al comportarse de una determinada manera, obtienen mejores resultados o los resultados esperados. Esto requiere mucho tiempo y, sobre todo, una cierta estabilidad en la presencia de los miembros dentro del grupo, lo que conocemos como un “núcleo duro”. El ingrediente secreto para crear una buena identidad es el tiempo y las interacciones entre los miembros del grupo, sin embargo, esta identidad se puede crear y desarrollar de una manera más “consciente”.

Definir la Identidad:

El momento ideal para crear la identidad de cualquier equipo es la pretemporada ya que nos permitirá establecer una base sólida que permita crecer al equipo durante el resto de esta. Para poder hacerlo correctamente, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos clave:

  • Debemos celebrar una reunión dónde participen todos los miembros del equipo. Es vital que todo el mundo participe y forme parte del proceso.
  • Debemos registrar todo lo acordado en papel para que cualquier miembro pueda consultarlo siempre que quiera.
  • En la reunión debemos plantear las siguientes preguntas:

Si una persona que no nos conoce de nada, que nunca nos ha visto jugar viene a uno de nuestros partidos…

¿Qué nos gustaría transmitir?

¿Qué imagen nos gustaría que se crease de nosotros?

Esta pregunta será la piedra angular de todo el proceso y nos ayudará a identificar aquellos principios y valores que nos gustaría representar.

Identificar comportamientos:

Pero no podemos quedarnos aquí, ahora viene la parte más interesante, identificar aquellos comportamientos que consideramos representativos de esos principios y valores.

En este proceso de acuerdo y puesta en común es muy probable que escuchemos las siguientes frases:

“Queremos ser un equipo duro, competitivo”

“Un equipo dominante”

“Que somos un equipo autoexigente”

Esto está genial y muestra una primera impresión de lo que queremos proyectar, sin embargo, no es lo suficientemente específico, hemos de concretar. Por ello, tenemos que encontrar comportamientos que realmente puedan mostrar que somos un equipo “duro, competitivo” o “autoexigente”.

En este proceso también ha de participar todo el mundo y es vital que lleguemos a un acuerdo ya que, a partir de este momento, todos debemos comprometernos a seguir estos comportamientos.

Cumplir con lo dicho:

Una vez completado este proceso, hemos de hacer un seguimiento continuo sobre si estamos cumpliendo con lo acordado o no, si estamos siendo fieles a nuestra identidad o, por el contrario, nos estamos desviando de nuestro objetivo.

Esta labor es de todos, no solo corresponde al cuerpo técnico, a los/as jugadores/as también y, si cumplimos con todo lo que hemos dicho, acabaremos interiorizando y automatizando estos comportamientos, lo que nos convertirá en un equipo al que estaremos orgullosos de pertenecer.

¡Ahora es vuestro turno!

¡A construir se ha dicho!